viernes, 4 de enero de 2013

Factorías

Las Cifras:

sólo en España se sacrificaron en 1997, según el MAPA, casi 2'5 millones de vacas, 19 millones de ovejas, más de 30 millones de cerdos y unos 660 millones de aves. En todo el mundo se estima que mueren cada año unos 44.000 millones de individuos animales en los mataderos, unos 100.000 millones de individuos si contamos los peces. Las cifras siguen subiendo

La Realidad:

Para la mayoría de la gente, la forma de contacto más directa con los demás animales se produce a la hora de comer: se los come. Pero lo que muy pocos saben es que detrás de esa sencilla comida sin aparente importancia hay mucho sufrimiento, un sinfín de seres (sensibles como nosotr@s), confinados, explotados y torturados, convertidos en simples máquinas productivas destinadas a morir.

 

Las granjas industriales de cría intensiva y los mataderos, lejos de ser confortables hoteles para animales felices que nos muestran los anuncios o los cuentos de los niños, son lugares infernales donde campan el horror, la enfermedad y la muerte. Los animales de consumo son amontonados de por vida en habitáculos tan mínimos que literalmente no pueden moverse, cuanto menos tenderse, ni siquiera darse la vuelta, ya que se trata de obtener el máximo engorde en el menor tiempo. El aire que respiran es un hedor cargado de las sustancias tóxicas de sus desechos. Su alimento son piensos artificiales cargados de hormonas y toda clase de desechos de matadero. Las condiciones son tan dantescas que los desesperados animales tienden a automutilarse o al canibalismo: por ello a las gallinas se les corta su sensible pico, o a los cerdos el rabo (para que no se lo muerdan unos a otros). Las enfermedades son continuas, por lo cual se les satura de antibióticos desde su nacimiento (así, la industria farmacéutica, destina a este fin la mitad de su facturación mundial). Todo esto es válido tanto para animales "de carne" como de producción láctea o de huevos, a los cuales se mata igualmente para hacer hamburguesas o comida para mascotas cuando dejan de producir lo suficiente.
 

Las piscifactorías son el equivalente acuático de las granjas intensivas de ganado. y se han convertido en una industria multimillonaria. Cerca de la mitad del salmón, el 40% de los moluscos, y el 65% del pescado de agua dulce que se consumen hoy en día, proceden de esta modalidad. Los peces sufren el hacinamiento, la sobremedicación y la imposibilidad de desarrollar sus instintos naturales.

La caza de delfines, ballenas, o cualquier otro animal en condiciones de libertad es igual de dolorosa que cualquier tipo de cria animal en condiciones de esclavitud, pues está demostrado que los peces tienen sistema nervioso central.

 

 
Como vemos, bajo estas condiciones, muy, muy resumidas, es imposible que los animales, inmovilizados hasta su muerte, puedan desarrollar sus instintos naturales, como la búsqueda de alimento, la relación con los demás individuos de su especie o el apareamiento (la inseminación es una violación mecánica y las crías son separadas de sus madres a los pocos días para iniciar un nuevo ciclo). Después viene el transporte al matadero en la que los animales pasan hasta tres días sin beber ni comer absolutamente nada, a menudo, al bajarlos de los camiones para ir al matadero los empujan y sus patas se quiebran debido que el engorde y la falta de movimiento hacen sus huesos débiles, en el caso de que el animal caiga exhausto, generalmente se le quiebra el rabo para que se levante y continúe la marcha hacia el matadero y la muerte, en condiciones igualmente espantosas. De esta manera "viven" y mueren los animales de abasto;


Consumo de Animales y Salud:
No es necesario consumir productos de origen animal para mantener una buena salud. Por el contrario, nuestro sistema digestivo (desde los dientes hasta el intestino) está perfectamente adaptado a una dieta vegetariana. El resultado de la ingesta de alimentos de origen animal supone una agresión, como la fijación en el cuerpo de una serie de elementos tóxicos (ácido úrico, colesterol, amoniaco, etc.) que son responsables, con los años, de multitud de enfermedades de tipo cardiovascular, cáncer, artritis, reumatismos, etc..

Un amplio estudio realizado la pasada década en Gran Bretaña mostró que l@s vegetarian@s le salen muy barat@s a la Seguridad Social de este país, ya que generan cinco veces menos gastos asistenciales a lo largo de su vida que un consumidor convencional.




Una alimentación vegetariana completa suministra absolutamente todos los elementos nutritivos necesarios para el hombre, sean cuales sean sus circunstancias, desde fibras y carbohidratos (ausentes en las carnes), hasta proteínas y, por supuesto, todas las vitaminas y minerales. En 1991 el Comité de Médicos por una Medicina Responsable (EEUU) propuso un nuevo sistema de grupos alimenticios (cereales, legumbres, verduras y frutas) que sustituyese al vigente, y que excluía por completo los alimentos de origen animal, sistema finalmente aceptado como válido en 1996 por el propio sistema de agricultura de este país. Su propio presidente dijo que "la investigación es ahora clara y suficiente: los principios dietéticos básicos que nos enseñaron en la escuela están equivocados". Y es que cada vez son más los estudios que demuestran los beneficios para la salud de una dieta ajena a la crueldad.

Consumo de Animales y Medio Ambiente


Utilizar la Tierra para el consumo humano directo tiene un lícito sentido. Lo que resulta irracional es explotarla cultivando cosechas para engordar a los millones de animales que a su vez servirán de alimento a seres humanos. Este sistema absurdo es el principal responsable del agotamiento de los recursos alimentarios del planeta, aun cuando los poderosos intereses combinados de los sectores implicados en el mismo oculten la realidad al gran público. Éstos son algunos datos:


Para la producción de carne es necesario emplear una cantidad muy superior de plantas de lo que sería necesario con su consumo directo, pues es mucho mayor la cantidad de alimento que los animales ingieren que la que luego se saca de ellos. De un cultivo de 100 m2 de soja se obtienen 5 kg. de proteína que pueden cubrir las necesidades de 70 personas durante un día. Si se utiliza para alimentar ganado sólo se conseguirá ½ kg. de carne, lo justo para alimentar a 3-4 personas al día. Si nos hiciésemos vegetarianos, la superficie total cultivada disminuiría sensiblemente. Además, la desesperada búsqueda de pastos para ganado es causa de la masiva deforestación de las selvas tropicales y su posterior conversión en desiertos, una vez que el suelo ha sido totalmente erosionado.


Asimismo, el gasto de agua en la producción cárnica es enorme. Para la obtención de cada kg. de carne de vaca se llegan a emplear 15.000 litros de agua. El 80% de los recursos acuíferos del planeta se destina al consumo del ganado. Un lamentable derroche que no tiene en cuenta la escasez mundial y nacional de agua y suelo agrícola. Por último hay que mencionar el problema de la contaminación por los desechos de las granjas: en España, el ganado produce 20 veces más excrementos que los humanos (solamente los cerdos generan 45 millones de toneladas al año). La mayor parte de éstos se vierten directamente al agua de los ríos y cauces subterráneos, dejándola pestilente e inservible para el consumo, y los gases tóxicos generados por estos residuos, como amoniaco, metano y dióxido de carbono, contaminan la atmósfera, afectando a la capa de ozono y contribuyendo al efecto invernadero. También las piscifactorías destruyen los ecosistemas locales con sus enormes vertidos de desechos y agua con antibióticos.

A todo esto hay que sumar los riesgos provenientes la alimentación suministrada al ganado. Primero, por el uso de despojos de los propios mataderos, vía de transmisión de la encelopatía espongiforme (mal llamada "enfermedad de las vacas locas"), de efectos mortales, a través de los priones (una proteína infecciosa y apenas conocida, inmune a cualquier método de esterilización conocido). Y, segundo, por el empleo constante de medicamentos y productos químicos, como hormonas de crecimiento, antibióticos o pesticidas, que pasan también al organismo humano, dando lugar a distintos tipos de intoxicaciones (en España es recurrente el caso del clembuterol, por ejemplo).